Al levantarme como todos los días preparo el desayuno y me dispongo a saborearlo. Lo hago lleno de antioxidantes que dan energía a mi cuerpo, pero sobre todo pensando en mi gran luchador.
Quiero quejarme de que me duelo algo, y pienso que soy egoísta; le miro a los ojos y veo su sonrisa, miro cómo camina de lado a lado del pasillo con gran esfuerzo pero sin una queja o reproche.
Entiendo el esfuerzo y comparto su dolor, le animo, me anima , nos animamos:
“Algún día pondremos fin a este camino que tan duro es para todos.
Sueño con algún día frenar lo que te pasa, sueño que algún día mis amigos estén curados, sueño que algún día nuestra meta con Stop fa consiga el mejor de los premios.
Sueño y lucho por ello, luchamos por ello porque cariño si algo te puedo decir con orgullo que en este largo camino, he conocido gente maravillosa que lucha como nosotros para el mismo objetivo: acabar con la ataxia de Friedreich”.
Gracias a vosotros los colaboradores que con vuestro esfuerzo y constancia hace que continuemos.
A tí, amiga mía, te dedico solo palabras de amor y de respeto porque nadie como tú para expresar una lucha y demostrar una fuerza, nadie como tú para ayudarnos en todo, como presidenta, luchadora y amiga .
Nadie como vosotros para compartir sentimientos y emociones .
Nadie como vosotros para mostrar el cariño .
Continuemos luchando por un mañana.
Gracias a esos hombres y mujeres con la bata blanca que dedican horas y horas a investigar, que nos ayudan a soñar, a luchar…
Gracias al equipo científico y al Dr Antoni Matilla por el esfuerzo, la lucha y el apoyo.

Nerea Gómez Arroyo 

El equipo STOP-FA 

 

 

 

 

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